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El Futuro del Trabajo con el Auge de la IA y la Automatización
Últimamente, me encuentro a menudo con la misma pregunta: “¿Qué profesiones sobrevivirán a la revolución tecnológica y al auge de la inteligencia artificial?”
Y lo entiendo. ¿Quién no querría saber si su trabajo seguirá teniendo sentido en el futuro? Pero quizá deberíamos formular una pregunta diferente.
¿Qué necesitarán realmente las personas dentro de 10 años? ¿Qué problemas deberán resolver no solo para sobrevivir, sino también para vivir bien? Si logramos responder a esto, en última instancia nos llevará de vuelta a la pregunta original.
Supervivencia
Empecemos por lo básico. ¿Qué es absolutamente esencial para sobrevivir? Agua limpia, alimentos, aire respirable y otras condiciones fundamentales. Cada una de estas necesidades y los problemas potenciales que surgen de ellas podrían llenar un artículo completo por sí solas.
Además, la supervivencia hoy también depende de:
Seguridad. La seguridad física sigue siendo la base de todo lo demás. En un mundo cada vez más incierto, la protección frente a amenazas —ya sean desastres naturales o disturbios sociales— será fundamental.
Vivienda.
Energía. Acceder, almacenar y utilizar la energía de manera eficiente probablemente seguirá siendo un tema relevante incluso dentro de una década.
Sanidad y Cuidado de Personas Mayores. Las personas necesitan cuidados. Con poblaciones cada vez más envejecidas, el apoyo será crucial no solo para una buena vida, sino también para la supervivencia básica.
Una vida plena
Sobrevivir es una cosa. Pero, ¿qué necesitamos para vivir realmente bien? Creo que todo empieza con el sentido. Necesitamos que la vida y el mundo que nos rodea tengan algún significado o, al menos, sentir que estamos en el camino para encontrarlo. Cuando esto falta, la vida se siente vacía y aparece una sensación de inquietud (Leer más en: El significado de la vida en la era de las máquinas, los algoritmos y la inteligencia artificial).
Para vivir bien, creo que necesitamos:
Libertad. Todos la necesitamos de alguna forma o, al menos, debemos estar en el camino para conseguirla. Es un tema complejo que merece su propio artículo.
Salud mental.
Acceso a la información y capacidad para interpretarla. La habilidad para distinguir entre lo esencial y lo irrelevante, entre la información creíble y la engañosa, y, en base a ello, discernir lo correcto de lo erróneo, se convertirá en una de las habilidades más cruciales.
Comunidad y relaciones. Las relaciones genuinas y el sentido de pertenencia siempre han tenido, y seguirán teniendo, un valor inmenso.
Oportunidad de participar en los asuntos públicos. Necesitamos sentir que tenemos influencia en nuestro entorno. La capacidad de impactar en los eventos públicos, participar en procesos de toma de decisiones, contribuir a los problemas sociales o, simplemente, tener la oportunidad de expresar nuestras opiniones. Ser parte activa de algo más grande es, para muchos, un aspecto inseparable de una vida plena.
Protección y seguridad de los seres queridos. Una buena vida no se trata solo de la felicidad personal. Nos sentimos mejor sabiendo que nuestros seres queridos están a salvo. Proteger a la familia y los amigos, ya sea de peligros físicos o desafíos psicológicos, es y seguirá siendo una necesidad fundamental.
Protección de la propiedad.
Seguridad digital. A medida que más aspectos de la vida se trasladan al mundo digital, proteger las identidades y activos digitales tendrá una importancia sin precedentes. (Esto plantea una pregunta adicional: ¿Qué probabilidad hay de que esta tendencia se revierta debido a la falta de seguridad digital? Sin duda, este tema merece su propio artículo).
La segunda pregunta
Ahora que tenemos una idea más clara de lo que será esencial, surge una segunda pregunta:
¿Qué podrán manejar el hardware y el software, y en qué seguirán siendo necesarios los humanos? ¿Será capaz un robot de cuidar a una persona mayor con la misma empatía que un ser humano? ¿Podrá un algoritmo comprender la profundidad de las relaciones humanas? Tal vez. Pero quizás no en un futuro cercano. Y lo más importante: ¿Realmente queremos que un algoritmo maneje la complejidad de las relaciones humanas y el significado de la vida? ¿Confiaríamos a nuestro hijo a un ser artificial que, potencialmente, podría ser hackeado para causar daño?
El futuro del trabajo no estará determinado únicamente por las nuevas tecnologías, sino principalmente por nuestras necesidades y por cómo elijamos satisfacerlas.
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Resumen
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