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¿Puede la IA reemplazar el criterio humano?
Hoy la IA puede crear el gráfico para un anuncio. Escribe el newsletter. Prepara la página de producto. La persona que antes hacía ese trabajo probablemente sigue sentada en la oficina. La pregunta es cuál es exactamente su función, y cuál será.
Durante mucho tiempo se dijo que la IA se quedaría con la rutina y al ser humano le quedaría lo importante. No tiene por qué ser así. La IA averigua más rápido que una persona dónde tiene una empresa el mayor potencial para mover los ingresos, la captación, la retención. Y también ejecuta los pasos que ella misma propone.
Cuando la IA toma la decisión y además hace el trabajo, ¿qué le queda a la persona?
La respuesta evidente es el criterio.
Qué es el criterio en la práctica
Es la capacidad de mirar un resultado y saber si es bueno, y saberlo en el contexto de una empresa concreta, no en abstracto.
Tomemos el trabajo de un especialista en publicidad. La IA le genera diez gráficos. Si esa persona no tiene criterio sobre cómo es un buen gráfico publicitario en el contexto de esa empresa concreta (su cliente, su brand voice, su mercado), entonces no puede ser quien decide. Hace clic en el que más le gusta. Ese no es el criterio del que hablo. Es gusto subjetivo sin nada detrás.
Lo mismo vale para el newsletter. Para la página de producto. Para cualquier cosa que pueda delegarse en la IA. El valor de la persona se ha desplazado de producir la cosa a juzgarla. Y solo puede juzgarla quien tiene una verdadera experiencia anclada en el contexto de la empresa.
Por qué la mayoría no lo tiene
Aquí viene la parte incómoda. La mayoría de quienes trabajan hoy en un sector tienen peor criterio que la IA. No mejor. Algunos lo saben, y por eso delegan también el criterio: dejan que la IA decida qué es bueno, porque ellos mismos no saben juzgarlo de forma más fiable.
Pero cuando una persona no sabe juzgar bien la calidad, tampoco puede delegar el trabajo en la IA de forma sensata. Delegar significa seguir siendo responsable y poder revisar. Quien no sabe revisar solo entrega y espera, y su puesto pierde el sentido.
En muchas empresas se ve con claridad. Hay alguien que solo elige entre lo que la IA genera, por intuición, y no cambia nada del resultado. Y hay alguien que es crítico con el resultado, y a partir de cuyas indicaciones el resultado se corrige de verdad. Esa es la línea divisoria.
La minoría del otro lado de la línea es distinta. Su criterio, anclado en el contexto de la empresa, suele ser muy superior a lo que da la IA. Y llevar a la IA a ese nivel es justamente lo difícil.
¿Se le puede enseñar criterio a la IA?
Esta es la pregunta decisiva. Mi respuesta: sí, pero no como la mayoría imagina, y nunca con un solo prompt.
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Resumen
Preguntas frecuentes sobre el tema del artículo
¿Puede la IA reemplazar el criterio humano?
¿Se le puede enseñar a la IA el criterio de una empresa?
¿Por qué no bastan los datos de entrenamiento de internet?
¿A quién reemplaza primero la IA?
¿Cómo sé si mi criterio es reemplazable?
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