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La revolución de la IA: ¿Es hora de dejar que los robots reales hagan el trabajo robótico?
Hace unos días publiqué esto en redes sociales:
“Escuché una idea que se me quedó grabada: Las revoluciones agrícola, industrial y digital nos hicieron más parecidos a robots. La revolución #IA podría, por fin, permitir que los robots reales hagan el trabajo robótico, para que nosotros podamos volver a ser humanos. No es una idea tan descabellada.”
La noción de que la inteligencia artificial podría, paradójicamente, liberarnos del trabajo robótico impuesto por las revoluciones pasadas no cala igual en todos. Un comentario decía:
“Lógica algo absurda. Si el trabajo humanizó a los simios, ¿entiendo bien que entregar el trabajo a los robots haría que la humanidad retrocediera al estado de los simios?”
Le respondí:
“Las revoluciones convirtieron la mayoría de los empleos en tareas repetitivas (operarios, contables, comerciales). Antes, más allá de conseguir alimento, hacíamos música, arte, sexo. No entiendo qué tienen que ver los simios.”
Y me contestaron:
“‘No entiendo qué tienen que ver los simios.’ Todo. Antes de ceder todo el trabajo tedioso a las máquinas, dejaremos de ser capaces de hacer aquello que nos diferencia de los simios…”
Esta discusión me pareció tan interesante que decidí desarrollar algunas reflexiones en este artículo.
¿Cómo entiendo que la agricultura, la industria y la digitalización robotizaron nuestro trabajo?
Cada revolución transformó de manera profunda cómo trabajamos y vivimos.
La Revolución Agrícola nos enseñó a funcionar en ciclos ligados a la tierra y a las estaciones, exigiendo regularidad y rutina. Aun así, podíamos vivir como unidades relativamente autónomas.
La Revolución Industrial nos ancló a estructuras más rígidas: empezamos a funcionar como piezas en un gran engranaje: fábricas, cadenas de montaje, tareas estrictamente divididas.
La Revolución Digital trasladó el trabajo a las pantallas, pero el principio básico permaneció: repetición, eficiencia, rendimiento. En muchos casos, el ser humano actúa como un robot, y su trabajo es cada vez más mecánico.
Si pienso en mi propia profesión, la parte más robótica de mi trabajo es rellenar informes y hojas de cálculo.
Por eso busco automatizarlo todo lo posible, no porque los datos no sean importantes, sino porque prefiero dedicar mi tiempo a interpretarlos, no a procesarlos mecánicamente.
Observando cómo evoluciona todo, pronto incluso la interpretación operativa de datos podría ser asumida por las máquinas. Ya está ocurriendo en algunos sectores.
Probablemente las empresas tomen decisiones estratégicas y deleguen cada vez más decisiones a las máquinas, sobre todo en situaciones repetitivas.
Siguiendo esta reflexión, me doy cuenta de que casi todo el trabajo intelectual que hago podría, en algún momento, ser automatizado.
Y eso me devuelve a la gran pregunta: ¿Puede la revolución de la IA devolvernos un modo de vida más humano?
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Resumen
Preguntas frecuentes sobre el tema del artículo
¿Cómo hicieron las revoluciones pasadas que el trabajo humano fuera más robótico?
¿Podría la IA revertir esta tendencia y hacer el trabajo más humano?
¿Qué significa ser humano en el contexto de la IA?
¿Reemplazará el arte generado por IA al arte humano?
¿Los humanos preindustriales realmente dedicaban más tiempo a actividades creativas?
¿Es esta visión realista o solo optimista?
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